Coma entre sujeto y verbo

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(elpais.com, 31-enero-2014)

Como regla general, no es correcto escribir una coma entre el sujeto y el verbo de una oración. Hay algunas excepciones (como en todas las reglas), pero son pocas.

La coma es un signo ortográfico que a veces se utiliza para aislar o delimitar determinadas unidades lingüísticas dentro de una oración. Sin embargo, algunas de esas unidades, como el sujeto y el verbo, no se pueden separar.

Aunque en ciertas ocasiones realicemos una pequeña pausa entre el sujeto y el verbo cuando hablamos o leemos en voz alta, eso no debe reflejarse en la escritura.

Esta coma es tan incorrecta que algunos incluso la llaman «coma asesina» o «coma criminal».

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Los puntos suspensivos

Hoy he decidido escribir sobre los puntos, suspensivos por más señas, porque es un signo que me gusta mucho y a los demás también. No hay más que ver la interminable hilera de ellos que aparecen cuando recibes un mensaje con alguna frase cuyo autor ha querido dejar en suspenso (de ahí lo de «suspensivos»). Sí señor, es curioso el poder de reproducción que tienen estos puntos. Alguna vez he llegado a contar hasta diez (o más).

Hace mucho mucho tiempo, este práctico y, como digo, frecuentemente usado signo de puntuación estaba formado por un número indefinido de puntos (ver la nueva Ortografía de la lengua española de diciembre de 2010) que, incluso, podían ser simples (……….) o dobles (:::::::::::), supongo que porque en aquel entonces se usaba para indicar algunas partes que resultaban difíciles o imposibles de leer cuando se transcribía un texto. Quizá porque a veces eran algo largas, el hecho de poner muchos puntos era útil.

Pero, en la actualidad, la manera de escribir este signo es con tres puntos sucesivos (ni uno más, ni uno menos), sin ningún espacio entre ellos, situados a la altura del punto ortográfico (.) siempre pegados a la palabra o signo que los precede, separados por un espacio de la palabra o signo que los sigue (excepto si es otro signo de puntuación).

Si la frase termina con los puntos suspensivos, no se añade punto final.

Tras el punto de una abreviatura es posible poner los puntos suspensivos, así que el resultado son cuatro puntos: «Señala los art., adj., adv., prep….».

Los puntos suspensivos y la palabra etcétera (o su abreviatura: etc.son incompatibles (por redundancia). Es decir, o escribimos «Me gustan las naranjas, las fresas, las uvas, las ciruelas…» o «Me gustan las naranjas, las fresas, las uvas, las ciruelas, etc.», pero no «Me gustan las naranjas, las fresas, las uvas, las ciruelas, etc….»

Después de los puntos suspensivos pueden ponerse otros signos como la coma, el punto y coma o los dos puntos, sin dejar ningún espacio entre ellos.

Podemos encontrarlos antes de la raya, el paréntesis o las comillas, sin dejar ningún espacio.

Pueden coincidir también con el signo de interrogación y el de exclamación.

La colocación normal de los puntos suspensivos es al final de una letra, una palabra o una frase. Sin embargo, en textos literarios y publicitarios es posible encontrarlos delante de una palabra o de un enunciado (como recurso expresivo).

Las comillas, el pueblo y su encanto

pueblo con "encanto"

Entre los signos de puntuación dobles que existen en español nos encontramos, por ejemplo, con las comillas. Las comillas pueden ser latinas  « », inglesas ”   “ y simples ‘  ‘. Su forma con doble trazo angular o semicircular tiene su origen en el siglo XVI, en el que pasaron de ser una marca escrita al margen para señalar algo al lector, a introducirse en el texto para la misma finalidad, con lo que se convirtieron en signo de puntuación. Se usan las comillas en los siguientes casos:

  1. Para enmarcar citas textuales.
  2. Para señalar palabras extranjeras que no aparecen en el diccionario de la Academia y no se puedan poner en cursiva por alguna razón.
  3. Para señalar que una palabra es de creación propia o no reconocida académicamente (y por tanto, tampoco figura en el diccionario de la Academia).
  4. Para indicar, mediante la ironía, que algo debe entenderse al revés de como se dice.

Hace unos días, mientras paseaba, encontré este cartel pegado al escaparate de una tienda. Si hacemos caso de las normas de uso de las comillas, la verdad es que el entrecomillado (palabra o palabras citadas entre comillas) solo puede corresponder a la número 4. Cuestión, sin duda, inquietante: miedo me da el tipo de encanto que tendrá el pueblo.

Eso sí, al parecer las vistas son bonitas…