Coma incorrecta entre sujeto y predicado

(elpais.com, 4-septiembre-2018)

«Si el sujeto es largo, suele hacerse oralmente una pausa y una inflexión tonal antes del comienzo del predicado, pero esta frontera fónica no debe marcarse gráficamente mediante coma». (Ortografía de la lengua española, 2010).

La lengua oral y la lengua escrita son dos códigos distintos con sus propias cualidades.

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Estructura del párrafo

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Del mismo modo que un texto se organiza en párrafos, el párrafo también tiene su propia estructura interna, que puede ser similar a la de un ensayo, pero adaptada a su tamaño:

Suele empezar con una introducción a la idea principal del párrafo, continuar con una parte en la que se desarrolla y explica la argumentación de esa idea (mediante ejemplos, comentarios, evidencias, comparación con ideas opuestas, etc.) y finalizar con una conclusión obtenida de lo anterior. Esta consideración es general, ya que en los textos literarios existe más libertad y depende del estilo de cada autor.

Para que un párrafo esté correctamente estructurado debe tener unidad significativa, es decir, referirse a una sola idea. Si queremos escribir sobre una distinta, debemos cambiar de párrafo. Lo que decidiremos poner en cada uno dependerá de nuestro proceso de «lluvia de ideas». Con ellas iremos componiendo el texto hasta obtener un buen razonamiento.

También debe tener coherencia. Para lograrla, es interesante utilizar sinónimos y pronombres —con lo que evitaremos repeticiones— y conectores discursivos, que facilitan la comprensión de la lectura. Evitar demasiados incisos, las expresiones innecesarias y las oraciones negativas también ayuda a entender bien lo que queremos decir. Además, las frases escritas con el orden lógico en español (sujeto + verbo + complementos) son más sencillas de leer, así como las que están bien puntuadas y no producen ambigüedad.

La idea principal del párrafo no tiene por qué aparecer en un lugar fijo dentro de él. Puede aparecer al principio (párrafo deductivo) o al final (párrafo inductivo).

Desde el punto de vista ortográfico, el párrafo siempre empieza con mayúscula. El punto y aparte indica el inicio de otro párrafo, aunque a veces se hace un punto y aparte dentro del mismo párrafo cuando su contenido se divide en varias secciones. Estas se llaman apartados y subapartados. Los apartados y subapartados se suelen numerar o  marcar con algún elemento gráfico (signos o topos).

La composición tipográfica del párrafo puede ser de varias clases, según el texto donde se vaya a utilizar:

  • Párrafo ordinario (comienza con una sangría, tiene todas las líneas llenas y termina con una más corta). Este es el tradicional.
  • Párrafo que comienza con letra capitular. Carece de sangría de primera línea.
  • Párrafo moderno o alemán (todas las líneas llenas, la última línea es corta).
  • Párrafo francés (comienza con una línea llena, y las siguientes llevan sangría).
  • Párrafo en bandera (en él las líneas se justifican por la derecha, por la izquierda o por los dos lados).
  • Párrafo español (la última línea es corta y centrada).
  • También se puede dejar un espacio en blanco después del punto y aparte, y entonces no es necesario usar sangrías.

«En relación a», locución incorrecta

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(abc.es; 3 de marzo de 2018)

El sustantivo relación implica que algo tenga una conexión con otra cosa. La locución preposicional *en relación a es incorrecta, porque es una mezcla de en relación con y con relación a (‘a propósito de’, ‘en comparación con’), que son las dos locuciones válidas.

«En base a», locución incorrecta

(elpais.com, 18-enero-2018)

A pesar de su amplio uso, la locución prepositiva *en base a es incorrecta, porque en ella ninguna de las dos preposiciones tiene sentido.

Si tomamos la palabra base para indicar que queremos apoyar nuestro discurso (es decir, basarnos), la preposición correcta en español es en: no podemos apoyarnos «a» algo ni basarnos «a» algo, sino en o sobre algo.

En el ejemplo de la imagen, lo más adecuado habría sido:

Ambas, según el testimonio de Antoine, […]

Ambas, teniendo en cuenta el testimonio de Antoine, […]

Aunque es posible sustituir esta expresión por otras muchas, dependiendo del contexto: sobre la base de, basándose en, teniendo en cuenta, a la vista de, en función de, etc.

Diferencia entre ‘sino’ y ‘si no’

(elpais.com, 17 de septiembre de 2017)

Es habitual la confusión entre la conjunción adversativa sino (una sola palabra) y la secuencia formada por la conjunción si y el adverbio no (dos palabras).

La palabra sino  es un sustantivo que significa ‘destino o fuerza desconocida que actúa sobre las personas y determina el desarrollo de los acontecimientos’.

También es un enlace gramatical (conjunción adversativa) que se usa para contraponer un concepto afirmativo a otro negativo expresado antes:

Su pelo no es rubio, sino castaño.

Puede equivaler a veces a excepto  (también conjunción) :

No hace otra cosa sino cantar.

La sílaba tónica es si  [‘sino].

Por otro lado, está la secuencia si no, donde si es conjunción y no es adverbio. Esta sería la secuencia correcta para la oración que aparece en la imagen de arriba:

«Unas rocas lo pararon. Si no, hubiera desaparecido hasta 33 metros bajo el agua».

En este caso, podemos observar que si es una conjunción que introduce una frase subordinada condicional y no es simplemente el adverbio de negación: «Si no [lo hubieran parado unas rocas], hubiera desaparecido hasta 33 metros bajo el agua».

En la secuencia si no es tónico el segundo elemento, el adverbio de negación no  [si ‘no].

Concordancia de sustantivo y adjetivo

(elpais.com; 18 de septiembre de 2017)

Es necesario prestar atención a la concordancia gramatical cuando se redacta un texto, ya que suele ser un error frecuente.

En el ejemplo marcado en la imagen, se puede observar que sustantivo y adjetivo concuerdan en número (singular), pero no en género. Esto es incorrecto.

Natural es un sustantivo masculino que significa ‘genio, índole, temperamento, complexión o inclinación propia de cada uno’. Reservado, a  es un adjetivo que significa ‘cauteloso, reacio en manifestar su interior’.

Un adjetivo es una palabra que tiene la función de modificar al sustantivo, con el que concuerda en género y número; por ejemplo:

sombrero negro –  sombreros negros

casa vacía – casas vacías

En el caso del fragmento de la noticia que aparece en la imagen, el adjetivo va pospuesto al sustantivo al que acompaña, y ambos deberían coincidir en el género y el número de este último, masculino singular. Por tanto, la concordancia correcta es:

De natural reservado, la actriz […].

Bizarro

Para J. L. Abalo

La palabra bizarro suele ser objeto de confusión y de numerosas discusiones, ya que a menudo no se utiliza con su significado correcto (o sí, ya lo veremos después).

En la última edición del Diccionario de la lengua española encontramos que tiene su origen en el italiano bizzarro, ‘iracundo, furioso’.

Si indagamos en la etimología de bizzarro, descubrimos que se usa en la lengua italiana desde el siglo XIII, aproximadamente desde 1212. Procede de bizza, ‘rabieta’ (de origen incierto). Al parecer, su primer significado fue ‘valiente, audaz’, que es el que ha permanecido en español. Se dice incluso que el apellido Pizarro podría derivarse de este vocablo.

Según algunas fuentes, por motivos lingüísticos el significado original de bizzarro evolucionó de ‘valiente, audaz’ a ‘impredecible, excéntrico’, y después a ‘extraño, raro’. Estas últimas son las acepciones que adoptará al incorporarse al francés con la forma bizarre (en 1533). El inglés lo tomará del francés, con la misma grafía, en 1648.

Bizarro aparece en nuestro idioma en 1569, según algunos autores. La entrada de la última edición del Diccionario de la lengua española (2014) muestra estos dos significados:

1. adj. valiente (|| arriesgado).

2. adj. Generoso, lucido, espléndido.

En diccionarios anteriores aparece con las mismas acepciones de ‘valiente’ y ‘generoso’, como podemos ver en el Diccionario de Autoridades (1726-1739) de la Real Academia Española, que ofrece 32 entradas relacionadas con bizarro. Una de ellas define el término bizarría como ‘generosidad de ánimo, gallardía, denuedo, lozanía y valor’, al tiempo que señala que su etimología es dudosa. Se mencionan como posibles orígenes la voz árabe biziará (para Covarrubias)  o la euskera bizar (‘barba’, en castellano).

En el Diccionario de Autoridades que abarca los años 1900 a 1996 aparecen 15 referencias en textos de Quevedo, Lope de Vega, Góngora o Leandro Fernández de Moratín.

Bizarro también aparece en el Quijote y en otros escritos de Cervantes.

Como señala Corominas, bizarro se usaba sobre todo en la lengua literaria, tal vez porque la cultura italiana estaba de moda en la España de finales del siglo XVI. Sin embargo, su uso popular era muy escaso, igual que ocurre hoy en día.

El Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Real Academia Española ofrece 52 lemas: el primero es de un diccionario de español, inglés y latín fechado en 1591, y el último pertenece a un texto fechado en 1992.

Examinando algunos encuentro que un médico cordobés, llamado Francisco del Rosal, en su obra Origen y etymologia de todos los vocablos originales de la lengua castellana (1611), atribuyó el origen de bizarro nada menos que a una palabra griega, abrízome (escrito en alfabeto griego al margen):

Francisco del Rosal 1611

En otro texto, el Diccionario enciclopédico de la lengua castellana de Elías Zerolo (1895), aparece una nueva acepción relacionada con la arquitectura: ‘edificio de gusto contrario a los principios admitidos en arquitectura’.

Elías Zerolo 1895

En 1984 la Academia todavía situaba el origen de bizarro en el euskera bizarr (Diccionario de la lengua española, vigésima edición, Madrid, Espasa Calpe):

Diccionario vigésima edición

Más tarde, en el Diccionario manual e ilustrado de la lengua española (cuarta edición revisada, Madrid, Espasa-Calpe, 1989), añade que bizarría es, en pintura, un ‘colorido o adorno exagerado’, y, además, apunta que es un galicismo por ‘extravagancia, capricho’:

Diccionario 1989

En 1990, el Diccionario de uso del español de María Moliner dice que bizarro significa ‘valiente’, pero «que no se aplica corrientemente más que a militares, con el sentido de ‘apuesto’». También da su otra acepción habitual, ‘generoso, lucido, espléndido’ y, por último, menciona que ‘se encuentra alguna vez usado en el periodismo con el sentido que tiene en francés: extravagante, sorprendente o gracioso’.

Este diccionario recoge el uso incorrecto que se le da desde hace un tiempo a bizarro en algunos medios, como resultado de una mala traducción del francés (e inglés) bizarre. Esto es lo que solemos llamar en lingüística falso amigo, es decir, dos palabras que se asemejan mucho en la forma pero tienen distinto significado y, como consecuencia, dan lugar a un error de traducción. Bizarre en inglés y en francés (comparten la misma grafía) se traduce en castellano por ‘raro, extraño, extravagante’ y no por bizarro, que en castellano significa, como ya hemos visto, ‘valiente’ y ‘generoso’.

El Diccionario panhispánico de dudas (edición en línea, 2005) censura su uso incorrecto:

bizarro -rra. En español significa ‘valiente, esforzado’: «Llega el capitán Andrés Cuevas, un bizarro combatiente al mando de un pelotón» (Matos Noche [Cuba 2002]); y ‘lucido, airoso’: «Vuestra juventud reverdecerá más bizarra y galana que nunca» (Luján Espejos [Esp. 1991]). Debe evitarse su empleo con el sentido de ‘raro o extravagante’, calco semántico censurable del francés o del inglés bizarre: *«Es un nombre bizarro.No cuando se ha nacido en Sídney y se es australiana» (Leyva Piñata [Méx. 1984]). Tampoco debe emplearse bizarría con el sentido de ‘rareza o extravagancia’.

Otros manuales, como el Diccionario de dudas y dificultades de Manuel Seco (2011) o el Diccionario de usos y dudas del español actual (2008) de José Martínez de Sousa también advierten del uso galicado de bizarro.

Ahora bien, muchos hablantes de español, sobre todo en América, han adoptado este uso con mucha fuerza; de tal manera que podemos decir que en Puerto Rico, Chile y Argentina es un significado admitido y aparece en el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española (edición en línea, 2010):

bizarro, -a.
I. 1. adj. PR, Ch, Ar. Referido a cosa, extraña, rara, insólita.
II. 1. adj. Ve. Bajo, despreciable, malsano. pop + cult → espon ^ desp.

Una vez explicado todo esto, solo podemos decir que los hablantes son los que deciden el rumbo de una palabra. Las lenguas, y más en la actualidad, se influyen unas a otras y evolucionan constantemente. Por ejemplo, en español la palabra patético va adquiriendo con fuerza el significado de su falso amigo inglés pathetic. Es posible que consiga quedárselo.

Ya lo sabía hace siglos Miguel de Cervantes, que lo expresó por boca de don Quijote:

 Ten en cuenta Sancho, de no mascar a dos carrillos, ni de erutar delante de nadie.

̶ Eso de erutar no entiendo  ̶ dijo Sancho.

Y don Quijote le dijo:

̶ Erutar, Sancho, quiere decir regoldar, y este es uno de los más torpes vocablos que tiene la lengua castellana, aunque es muy significativo; y así, la gente curiosa se ha acogido al latín, y al regoldar dice erutar, y a los regüeldoserutaciones; y cuando algunos no entienden estos términos, importa poco, que el uso los irá introduciendo con el tiempo, que con facilidad se entiendan, y esto es enriquecer la lengua, sobre quien tiene poder el vulgo y el uso.

Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha (2.ª parte, capítulo XLIII)

Imágenes: Real Academia Española (http://www.rae.es/)