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Feliz Navidad 2018

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27 de octubre, Día del Corrector de Textos

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Por más atención que ponga en lo que hace, uno se equivoca. Uno escribe algo, un artículo, un cuento, toda una novela, y vuelve una y otra vez sobre lo que ha escrito, repasa, corrige, tacha, sustituye, pero está demasiado cerca de su propio trabajo, de modo que hay cosas evidentes que no ve, y por eso necesita el examen de otros ojos que no sean los suyos, a ser posible de alguien especializado, un editor o un corrector, alguien que sabe hacer de verdad lo que parece evidente, que sabe mirar un texto palabra por palabra, con la atención muy afilada, con el lápiz igual de afilado y disponible, con una mezcla de proximidad y de distancia, de amor por la palabra escrita y lucidez clínica para percibir errores.

Antonio Muñoz Molina

27 de octubre, Día de la Corrección o Día del Corrector de Textosen homenaje al natalicio del humanista Erasmo de Rotterdam.

Imagen: Wikipedia.

Todo en el fondo es cuestión de palabras

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Y yo le digo que sí, que todo en el fondo es cuestión de palabras, de combinarlas, de jugar con ellas, es lo que tiene la literatura, que dicen que se acaba por culpa de los vídeos, pero eso no cuela, es un disparate, la gente sigue loca por inventar escritos que convenzan de algo o emocionen, aunque sea mentira, vamos, que te lo creas, depende de cómo te digan las palabras y cómo las escuches tú. El amor mismo, a ver, ¿no es sobre todo cuestión de palabras?, por lo menos el de las novelas que es el que hace llorar, algo tendrá el agua cuando la bendicen, y ella asiente, levantándose el pelo al mismo tiempo para dejar al descubierto la nuca. A mí ya me lo recomendó hace muchísimos años un profesor de Literatura que tuve en el instituto, que no dejara nunca el cazamariposas para atrapar palabras, me lo dijo por un collage que había hecho yo que se titulaba El filólogo, don Pedro Larroque se llamaba, y gracias al consejo sigo en pie, porque a mí la literatura me ha salvado de muchos pozos negros.

Carmen Martín Gaite, Nubosidad variable (1992)

 

Imagen: Leyendo (escultura de Joaquín Lucarini)

Titivillus

Titivillus






I am a poor devil and my name is Titivillus, I must each day bring my master a thousand sacks full of failings and of negligences in syllables and words.

(«Soy un pobre diablo y mi nombre es Titivillus, cada día debo llevar a mi amo mil sacos llenos de errores y descuidos en sílabas y palabras»).**

Anonymous, The Myroure of Oure Ladye

*Image from Wikipedia

**Traducción: M. L. Abalo

El silencio

[…] ¿Puedes oírlo? Casi ninguna criatura humana puede oír el silencio. Pero para mí es algo así como si bebieras de una copa todo cuanto puede ofrecerte la felicidad.

—¿Qué es la felicidad? —preguntó Windumanoth.

—No lo sé muy bien. Para mí, como te digo, la felicidad se parece al silencio.

Aranmanoth

Ana María Matute (Barcelona, 25 de julio de 1925 – 25 junio de 2014)

¿A qué llaman vivir?

Pero ¿a qué llaman vivir? Para mí vivir es no tener prisa, contemplar las cosas, prestar oído a las cuitas ajenas, sentir curiosidad y compasión, no decir mentiras, compartir con los vivos un vaso de vino o un trozo de pan, acordarse con orgullo de la lección de los muertos, no permitir que nos humillen o nos engañen, no contestar que sí ni que no sin haber contado antes hasta cien como hacía el pato Donald… Vivir es saber estar solo para aprender a estar en compañía, y vivir es explicarse y llorar… y vivir es reírse…

Miss Lunatic

Carmen Martín Gaite, Caperucita en Mahattan

La vida es como una compleja partitura

—Los pájaros están enseñando a trinar a sus crías —le había dicho Eri. Y sonrió—. Hasta que vine aquí, no supe que los pájaros tienen que aprender a trinar.

«La vida es como una compleja partitura», pensó Tsukuru. «Está llena de semicorcheas, fusas, signos raros, anotaciones indescifrables. Leerla correctamente es una tarea ardua y, aunque uno lo consiga, no siempre la interpreta de la manera correcta ni la valora en su justa medida».

Haruki Murakami, Los años de peregrinación del chico sin color