Estructura del párrafo

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Del mismo modo que un texto se organiza en párrafos, el párrafo también tiene su propia estructura interna, que puede ser similar a la de un ensayo, pero adaptada a su tamaño:

Suele empezar con una introducción a la idea principal del párrafo, continuar con una parte en la que se desarrolla y explica la argumentación de esa idea (mediante ejemplos, comentarios, evidencias, comparación con ideas opuestas, etc.) y finalizar con una conclusión obtenida de lo anterior. Esta consideración es general, ya que en los textos literarios existe más libertad y depende del estilo de cada autor.

Para que un párrafo esté correctamente estructurado debe tener unidad significativa, es decir, referirse a una sola idea. Si queremos escribir sobre una distinta, debemos cambiar de párrafo. Lo que decidiremos poner en cada uno dependerá de nuestro proceso de «lluvia de ideas». Con ellas iremos componiendo el texto hasta obtener un buen razonamiento.

También debe tener coherencia. Para lograrla, es interesante utilizar sinónimos y pronombres —con lo que evitaremos repeticiones— y conectores discursivos, que facilitan la comprensión de la lectura. Evitar demasiados incisos, las expresiones innecesarias y las oraciones negativas también ayuda a entender bien lo que queremos decir. Además, las frases escritas con el orden lógico en español (sujeto + verbo + complementos) son más sencillas de leer, así como las que están bien puntuadas y no producen ambigüedad.

La idea principal del párrafo no tiene por qué aparecer en un lugar fijo dentro de él. Puede aparecer al principio (párrafo deductivo) o al final (párrafo inductivo).

Desde el punto de vista ortográfico, el párrafo siempre empieza con mayúscula. El punto y aparte indica el inicio de otro párrafo, aunque a veces se hace un punto y aparte dentro del mismo párrafo cuando su contenido se divide en varias secciones. Estas se llaman apartados y subapartados. Los apartados y subapartados se suelen numerar o  marcar con algún elemento gráfico (signos o topos).

La composición tipográfica del párrafo puede ser de varias clases, según el texto donde se vaya a utilizar:

  • Párrafo ordinario (comienza con una sangría, tiene todas las líneas llenas y termina con una más corta). Este es el tradicional.
  • Párrafo que comienza con letra capitular. Carece de sangría de primera línea.
  • Párrafo moderno o alemán (todas las líneas llenas, la última línea es corta).
  • Párrafo francés (comienza con una línea llena, y las siguientes llevan sangría).
  • Párrafo en bandera (en él las líneas se justifican por la derecha, por la izquierda o por los dos lados).
  • Párrafo español (la última línea es corta y centrada).
  • También se puede dejar un espacio en blanco después del punto y aparte, y entonces no es necesario usar sangrías.
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«En relación a», locución incorrecta

en relación a.subrayado

(abc.es; 3 de marzo de 2018)

El sustantivo relación implica que algo tenga una conexión con otra cosa. La locución preposicional *en relación a es incorrecta, porque es una mezcla de en relación con y con relación a (‘a propósito de’, ‘en comparación con’), que son las dos locuciones válidas.