—Los pájaros están enseñando a trinar a sus crías —le había dicho Eri. Y sonrió—. Hasta que vine aquí, no supe que los pájaros tienen que aprender a trinar.

«La vida es como una compleja partitura», pensó Tsukuru. «Está llena de semicorcheas, fusas, signos raros, anotaciones indescifrables. Leerla correctamente es una tarea ardua y, aunque uno lo consiga, no siempre la interpreta de la manera correcta ni la valora en su justa medida».

Haruki Murakami, Los años de peregrinación del chico sin color

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