Ortografía del número mil

(abc.es, 20-04-2020)

Mil es un numeral cardinal que significa ‘diez veces cien’. Cuando se emplea para nombrar la cifra, es un sustantivo masculino: El mil es un número redondo. También puede funcionar como adjetivo, como en Su biblioteca tiene mil libros, y como pronombre: —¿Tiene muchos defectos? —Mil.

En plural significa ‘millares’ y normalmente le sigue un complemento introducido por la preposición de: Había miles de personas en la manifestación. Miles es masculino, así que cuando va precedido de un artículo o un determinante, ese artículo (o determinante) tiene que concordar en masculino: Desde allí podía observar los miles de estrellas (no *las miles de estrellas).

Mil es una palabra simple. Sus múltiplos, aunque se pronuncien como una unidad, son complejos, ya que por tradición mantienen la independencia gráfica de sus componentes: dos mil, tres mil, cuatro mil… Sin embargo, si los usamos para referirnos a montañas, se convierten en sustantivos lexicalizados; por tanto, podemos escribir: Escaló su primer «tresmil» después de la operación. También, en este caso, al ser sustantivos pueden formar plural: Este es el listado de «ochomiles» para proponer su escalada.

En general, las cantidades que expresan tiempo se escriben con letras: dentro de seis horas; hace mil años.

Los números que pueden expresarse en una sola palabra se escriben preferentemente en palabras y no en cifras: dos, cuarenta, cien… Esto es por razones estéticas y de claridad. En documentos técnicos es mejor escribirlos con cifras.

Cuando escribimos un múltiplo de mil, no es correcto combinar cifras y palabras: *10 mil. Lo adecuado es escribirlo todo con cifras (10 000) o con palabras (diez mil). Es la misma razón por la que no escribimos, por ejemplo, *40 y cuatro, sino 44 o cuarenta y cuatro.

Los números escritos con cifras se escriben con ellas seguidas mientras sean grupos de hasta cuatro elementos: 30, 178, 2567, etc., porque son las secuencias que el cerebro es capaz de reconocer intuitivamente. Por tanto, los elementos de cualquier número de cuatro cifras (como es el caso de 1000) no se separan con punto ni con ningún otro recurso, ya que no es necesario. Es posible que algunos libros de estilo no sigan esta norma ortográfica.

En cambio, si los números tienen más de cuatro cifras, hay agrupar los elementos de tres en tres (empezando por la derecha) para facilitar la lectura. Esto se hace utilizando lo que llamamos en tipografía espacio fino, que es un espacio un poquito más pequeño que el espacio normal: 10 567. No se usa el punto ni la coma para separar los grupos de tres dígitos, sino el espacio fino, por razones de unificación y para evitar confusiones: en unos países se usa el punto como separador de millares y en otros como separador decimal, y lo mismo ocurre con la coma (esta norma tiene como excepción los casos de documentos contables o de otro tipo donde exista riesgo en la transmisión exacta de la cifra, entonces no debemos usar el espacio fino).

Aunque en esta entrada no quería referirme a otros defectos del fragmento que he elegido como imagen (que los tiene, y eso que solo son cinco líneas…), me gustaría comentar al menos el error en la primera frase: *La mayoría de piezas son de la era vikinga, donde nos encontramos con una construcción partitiva del tipo la mayoría de + sustantivo. En este tipo de construcciones, el sustantivo debe ir precedido de artículo. Por tanto, la frase correcta es: La mayoría de las piezas son de la era vikinga.

Garamond

Esta es la inicial de mi apellido impresa con letra Garamond.

Se llama como su diseñador, el francés Claude Garamond, que la creó en 1532. Es una letra con serifa (con remates o adornos), lo cual facilita la lectura y, por tanto, suele usarse para textos largos. A pesar de ello, Apple la eligió para su publicidad.

Después de cuatro siglos sigue siendo la letra más usada en la edición de libros.

Para corregir un texto es recomendable cambiarla por un tipo de letra sin serifa, porque es más fácil ver posibles errores en palabras escritas con letras sin remates.

Chabacano

 

Las lenguas no están aisladas (en general); por eso, los préstamos entre ellas son continuos desde hace siglos. Aunque no siempre una lengua acoge un término procedente de otra de forma idéntica, sino que a veces se sirve de ciertas similitudes semánticas o fonéticas.

El Diccionario de la lengua española da significados bien distintos para chabacano:

  1. adj. Grosero o de mal gusto.
  2. adj. Perteneciente o relativo al chabacano (lengua). Léxico chabacano.
  3. m. Lengua criolla de base española y con estructura gramatical de lenguas nativas, que se habla en Mindanao y otras islas filipinas.
  4. m. Méx. albaricoque.

También dice que es de origen incierto. Sin embargo, varios filólogos indican un posible origen. Joan Coromines señala en su Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico (1980) que el vocablo, dado que tuvo el significado ‘de poco precio’ (además del de ‘desabrido’), podría derivar de chavo, aféresis de ochavo, como moneda de escaso valor. El ochavo era una antigua moneda de cobre con el peso de un octavo de onza. La onza era de oro y se acuñó en tiempos de Felipe III (1578-1621).

El primer documento en el que aparece la palabra chabacano es un volumen llamado Recopilación en metro (1554), que reúne poemas y piezas dramáticas de Diego Sánchez de Badajoz (Talavera la Real, finales del siglo XV-¿1549?). El autor la emplea dos veces, ambas como sustantivo, con el significado de ‘cuchillo barato’ (dice el editor: « instrumento que llama chabacano, quizás por su forma grosera, pues los pastores á [sic] veces de un hierro metido en un palo hacen cuchillo»).

Tiempo después se aplica a una ciruela que en realidad es un albaricoque, ya que se consideraba que era una especie de melocotón desabrido. Como hemos visto anteriormente, en México aún mantiene ese significado.

Samuel Gili Gaya menciona en el Tesoro lexicográfico (1492-1726) otras teorías que aparecen durante el siglo XVII. Coromines no está de acuerdo con la etimología griega, ya que la considera imposible.

Gili Gaya

Como la etimología sigue siendo dudosa, Coromines cree que se pueden tener en cuenta términos portugueses como achavascado ‘rudo, grosero, rústico’, chabouco ‘lodazal’, chavascar ‘hacer mal una obra de carpintero’ y chavascal ‘terreno malo para el cultivo’.

A esto hay que añadir que Diego Sánchez de Badajoz conocía y utilizaba palabras del portugués, debido a la proximidad de su lugar de nacimiento con el país vecino. También usaba recursos del extremeño, del latín macarrónico y de la lengua callejera, aunque su lengua habitual era el sayagués.

Recapitulando, tenemos como posibilidad etimológica una palabra española y varias portuguesas, y aunque todas parecen buenas candidatas, el sufijo no cuadra: un sufijo -acano podría explicarse por la combinación de -aco y -ano, pero sería demasiado raro si fuera cierta la derivación de chavo (cfr. Coromines).

Tal vez otro origen defendible está en la lengua inglesa. En ella existe un término que tiene gran similitud fonética, que aparece en el año 1537 y cuyo significado puede relacionarse con el de chabacano: se trata del sustantivo chawbacon /’tʃɔ:’beɪkən/, literalmente «mascatocino». En el pasado, el cerdo curado formaba parte de la dieta habitual de los habitantes de zonas rurales (donde la forma chaw todavía se usa como alteración de chew, un verbo que procede del antiguo inglés ceowan, ‘morder, roer, mascar’). En el siglo XVI, chawbacon empezó a usarse para referirse de forma peyorativa a cualquier persona inculta, es decir, grosera. Me parece que estas coincidencias podrían sugerir un posible origen o, al menos, una relación entre ambas palabras. Pero es una opinión personal, ya que no he encontrado documentación al respecto.

 

Imagen de cabecera: Fiesta de aldeanos (anónimo holandés, siglo XVII). Fondos de la Biblioteca Nacional de España.

Imagen de la ficha: Fichero general de la lengua española. Real Academia Española.

Winter – William Carlos Williams

invierno

Winter

Now the snow

lies on the ground

and more snow

is descending upon it—

Patches of rid dirt

hold together

the old snow patches

 

This is winter

rosettes of

leather-green leaves

by the old fence

and bare trees

marking the sky—

 

This is winter

winter, winter

leather-green leaves

spearshaped

in the falling snow

WILLIAM CARLOS WILLIAMS

 

Invierno

Ahora la nieve

reposa en el suelo

y más nieve

cae sobre él;

restos de barro

se mezclan

con los viejos

restos de nieve.

 

Es invierno,

guirnaldas de

hojas amarillentas

junto a la vieja valla

y árboles desnudos

apuntando al cielo.

 

Es invierno

invierno, invierno;

hojas amarillentas

puntiagudas

en la nieve.

 

Traducción: María Luisa Abalo

Résped

lengua culebra

 

La lengua de la culebra se llama résped, réspede o respe. También recibe el nombre de tijera.

 

Imagen de Benjamin Balazs.