Los títulos de las obras musicales

 

Los títulos de obras musicales se escriben con resalte tipográfico (en cursiva) y no entre comillas. Esto ya delimita su extensión, por eso es suficiente con escribir en mayúscula solo la primera palabra: Sinfonía n.º 6 en fa mayor, op. 68, de Ludwig van Beethoven. Misa en si bemol mayor, Hob. XXII: 14, de Joseph Haydn. Escribir en mayúscula todas las palabras del título es un anglicismo ortográfico.

La palabra número, cuando está vinculada al título de una obra, debe abreviarse siempre. Una abreviatura es la representación gráfica de una palabra (o grupo de palabras), que se obtiene por la eliminación de algunas letras o sílabas de la escritura completa y que siempre se cierra con un punto. En este caso, la abreviatura que se usa es n.º (con punto de abreviación entre la letra y el superíndice).

El título descriptivo puede ir entre comillas «Pastoral», «Misa de la armonía».

 

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El alemán y el latín

Para A. Solís

«Aliquando et insanire iucundum est» (Séneca)

Fue en el siglo XIX, mediante diversos estudios comparativos, cuando los lingüistas observaron que todas las lenguas habladas en los territorios que se extendían desde la India hasta el occidente de Europa tenían numerosos rasgos comunes entre sí.

Esto demostró que podían tener un mismo origen: una lengua hipotética a la que se llamó indoeuropeo, que habría aparecido en torno al año 4000 a. C. (aunque existen distintas teorías sobre la fecha).

Según se fueron dividiendo los distintos pueblos, también lo hizo la lengua indoeuropea, lo que dio lugar a varias ramas o familias lingüísticas. De entre ellas, el alemán pertenecería a la rama germánica occidental y el latín a la rama itálica.

Las lenguas indoeuropeas modernas han perdido la mayoría de sus rasgos comunes; sin embargo, todavía conservan restos morfosintácticos y gramaticales que permiten entrever su mismo origen.

Por ejemplo, tanto el alemán como el latín son lenguas flexivas, nominativo-acusativas y poseen género y número gramatical.

En cuanto a la influencia del latín en la lengua alemana, podemos decir lo siguiente:

  • Aunque el latín dio origen a las lenguas romances europeas (entre las que se encuentran el castellano, el gallego y el catalán), influyó considerablemente en el vocabulario de todas las lenguas modernas, ya que durante la expansión del Imperio romano ganó mucha importancia y fue lengua oficial en gran parte de Europa y África septentrional.
  • El latín fue la lengua culta en Occidente hasta el siglo XVIII, y continuó usándose en toda Europa para la ciencia y la política hasta el siglo XIX.
  • El alemán se escribe con el alfabeto latino —más el carácter añadido ß (eszett)—.
  • El alemán posee numerosos préstamos latinos, tanto directos como traducidos. Por ejemplo, Montag (lunes) es el día (Tag ) de la luna (Mond ), que deriva del mismo nombre en latín: lunae dies.
  • Es habitual que cuando aparece la c en latín, el alemán la cambia por : decretum/Dekret ; vocalis/Vokal.

El latín ya no se aprende como lengua materna, pero continúa empleándose en la enseñanza, congresos y reuniones. Yo misma tuve un profesor que acudía periódicamente a reuniones en las que se hablaba solo en latín. Además, es la lengua oficial de la Iglesia católica, se utiliza para los nombres de la clasificación científica de animales y plantas, y su alfabeto es el más usado del mundo. Incluso existe una Wikipedia en latín.

Es algo parecido a los antepasados. Aunque ya no existan, parte de ellos sigue viviendo en sus descendientes.

Más información sobre los cambios fonéticos de las lenguas germánicas (Ley de Grimm), aquí.

Imagen: http://www.pinterest.com

Trisar

Dicho de una golondrina o de otros pájaros: Cantar o chirriar.

[Diccionario de la lengua española – trisar]

Imagen y audio: www.audubon.org

Los nombres de las notas musicales

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Los nombres de las notas musicales son comunes y se escriben en redonda y con inicial minúscula:

do    re    mi    fa    sol    la    si

Mi y si no llevan tilde diacrítica (aunque sean voces tónicas), sino que siguen la regla general que establece que los monosílabos se escriben sin tilde. La razón de que no necesiten distinción gráfica de sus homónimos átonos es que su frecuencia de uso en la lengua corriente es baja. Además, suelen ir en contextos específicos, por tanto, son fáciles de distinguir.

Son sustantivos masculinos (el do), a pesar de que nota es femenino.

Los plurales se forman con -s,  excepto el de sol,  que se forma con -es  (según el criterio de la Real Academia Española, aunque en la edición musical se prefiere usar los términos musicales como invariables):

dos    res    mis    fas    soles    las    sis   (no síes )

Las tonalidades también se escriben en redonda y con minúscula (escribirlas en mayúscula es anglicismo ortográfico):

sinfonía en si bemol mayor  (no Si bemol )

Imagen: fondos de la Biblioteca Nacional de España.

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Por más atención que ponga en lo que hace, uno se equivoca. Uno escribe algo, un artículo, un cuento, toda una novela, y vuelve una y otra vez sobre lo que ha escrito, repasa, corrige, tacha, sustituye, pero está demasiado cerca de su propio trabajo, de modo que hay cosas evidentes que no ve, y por eso necesita el examen de otros ojos que no sean los suyos, a ser posible de alguien especializado, un editor o un corrector, alguien que sabe hacer de verdad lo que parece evidente, que sabe mirar un texto palabra por palabra, con la atención muy afilada, con el lápiz igual de afilado y disponible, con una mezcla de proximidad y de distancia, de amor por la palabra escrita y lucidez clínica para percibir errores.

Antonio Muñoz Molina

27 de octubre, Día de la Corrección o Día del Corrector de Textosen homenaje al natalicio del humanista Erasmo de Rotterdam.

Imagen: Wikipedia.

conticinium

Conticinio

Momento de la noche en que todo está en silencio.

Diccionario de la lengua española – Entrada: conticinio |

Bizarro

Para J. L. Abalo

La palabra bizarro suele ser objeto de confusión y de numerosas discusiones, ya que a menudo no se utiliza con su significado correcto (o sí, ya lo veremos después).

En la última edición del Diccionario de la lengua española encontramos que tiene su origen en el italiano bizzarro, ‘iracundo, furioso’.

Si indagamos en la etimología de bizzarro, descubrimos que se usa en la lengua italiana desde el siglo XIII, aproximadamente desde 1212. Procede de bizza, ‘rabieta’ (de origen incierto). Al parecer, su primer significado fue ‘valiente, audaz’, que es el que ha permanecido en español. Se dice incluso que el apellido Pizarro podría derivarse de este vocablo.

Según algunas fuentes, por motivos lingüísticos el significado original de bizzarro evolucionó de ‘valiente, audaz’ a ‘impredecible, excéntrico’, y después a ‘extraño, raro’. Estas últimas son las acepciones que adoptará al incorporarse al francés con la forma bizarre (en 1533). El inglés lo tomará del francés, con la misma grafía, en 1648.

Bizarro aparece en nuestro idioma en 1569, según algunos autores. La entrada de la última edición del Diccionario de la lengua española (2014) muestra estos dos significados:

1. adj. valiente (|| arriesgado).

2. adj. Generoso, lucido, espléndido.

En diccionarios anteriores aparece con las mismas acepciones de ‘valiente’ y ‘generoso’, como podemos ver en el Diccionario de Autoridades (1726-1739) de la Real Academia Española, que ofrece 32 entradas relacionadas con bizarro. Una de ellas define el término bizarría como ‘generosidad de ánimo, gallardía, denuedo, lozanía y valor’, al tiempo que señala que su etimología es dudosa. Se mencionan como posibles orígenes la voz árabe biziará (para Covarrubias)  o la euskera bizar (‘barba’, en castellano).

En el Diccionario de Autoridades que abarca los años 1900 a 1996 aparecen 15 referencias en textos de Quevedo, Lope de Vega, Góngora o Leandro Fernández de Moratín.

Bizarro también aparece en el Quijote y en otros escritos de Cervantes.

Como señala Corominas, bizarro se usaba sobre todo en la lengua literaria, tal vez porque la cultura italiana estaba de moda en la España de finales del siglo XVI. Sin embargo, su uso popular era muy escaso, igual que ocurre hoy en día.

El Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Real Academia Española ofrece 52 lemas: el primero es de un diccionario de español, inglés y latín fechado en 1591, y el último pertenece a un texto fechado en 1992.

Examinando algunos encuentro que un médico cordobés, llamado Francisco del Rosal, en su obra Origen y etymologia de todos los vocablos originales de la lengua castellana (1611), atribuyó el origen de bizarro nada menos que a una palabra griega, abrízome (escrito en alfabeto griego al margen):

Francisco del Rosal 1611

En otro texto, el Diccionario enciclopédico de la lengua castellana de Elías Zerolo (1895), aparece una nueva acepción relacionada con la arquitectura: ‘edificio de gusto contrario a los principios admitidos en arquitectura’.

Elías Zerolo 1895

En 1984 la Academia todavía situaba el origen de bizarro en el euskera bizarr (Diccionario de la lengua española, vigésima edición, Madrid, Espasa Calpe):

Diccionario vigésima edición

Más tarde, en el Diccionario manual e ilustrado de la lengua española (cuarta edición revisada, Madrid, Espasa-Calpe, 1989), añade que bizarría es, en pintura, un ‘colorido o adorno exagerado’, y, además, apunta que es un galicismo por ‘extravagancia, capricho’:

Diccionario 1989

En 1990, el Diccionario de uso del español de María Moliner dice que bizarro significa ‘valiente’, pero «que no se aplica corrientemente más que a militares, con el sentido de ‘apuesto’». También da su otra acepción habitual, ‘generoso, lucido, espléndido’ y, por último, menciona que ‘se encuentra alguna vez usado en el periodismo con el sentido que tiene en francés: extravagante, sorprendente o gracioso’.

Este diccionario recoge el uso incorrecto que se le da desde hace un tiempo a bizarro en algunos medios, como resultado de una mala traducción del francés (e inglés) bizarre. Esto es lo que solemos llamar en lingüística falso amigo, es decir, dos palabras que se asemejan mucho en la forma pero tienen distinto significado y, como consecuencia, dan lugar a un error de traducción. Bizarre en inglés y en francés (comparten la misma grafía) se traduce en castellano por ‘raro, extraño, extravagante’ y no por bizarro, que en castellano significa, como ya hemos visto, ‘valiente’ y ‘generoso’.

El Diccionario panhispánico de dudas (edición en línea, 2005) censura su uso incorrecto:

bizarro -rra. En español significa ‘valiente, esforzado’: «Llega el capitán Andrés Cuevas, un bizarro combatiente al mando de un pelotón» (Matos Noche [Cuba 2002]); y ‘lucido, airoso’: «Vuestra juventud reverdecerá más bizarra y galana que nunca» (Luján Espejos [Esp. 1991]). Debe evitarse su empleo con el sentido de ‘raro o extravagante’, calco semántico censurable del francés o del inglés bizarre: *«Es un nombre bizarro.No cuando se ha nacido en Sídney y se es australiana» (Leyva Piñata [Méx. 1984]). Tampoco debe emplearse bizarría con el sentido de ‘rareza o extravagancia’.

Otros manuales, como el Diccionario de dudas y dificultades de Manuel Seco (2011) o el Diccionario de usos y dudas del español actual (2008) de José Martínez de Sousa también advierten del uso galicado de bizarro.

Ahora bien, muchos hablantes de español, sobre todo en América, han adoptado este uso con mucha fuerza; de tal manera que podemos decir que en Puerto Rico, Chile y Argentina es un significado admitido y aparece en el Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española (edición en línea, 2010):

bizarro, -a.
I. 1. adj. PR, Ch, Ar. Referido a cosa, extraña, rara, insólita.
II. 1. adj. Ve. Bajo, despreciable, malsano. pop + cult → espon ^ desp.

Una vez explicado todo esto, solo podemos decir que los hablantes son los que deciden el rumbo de una palabra. Las lenguas, y más en la actualidad, se influyen unas a otras y evolucionan constantemente. Por ejemplo, en español la palabra patético va adquiriendo con fuerza el significado de su falso amigo inglés pathetic. Es posible que consiga quedárselo.

Ya lo sabía hace siglos Miguel de Cervantes, que lo expresó por boca de don Quijote:

 Ten en cuenta Sancho, de no mascar a dos carrillos, ni de erutar delante de nadie.

̶ Eso de erutar no entiendo  ̶ dijo Sancho.

Y don Quijote le dijo:

̶ Erutar, Sancho, quiere decir regoldar, y este es uno de los más torpes vocablos que tiene la lengua castellana, aunque es muy significativo; y así, la gente curiosa se ha acogido al latín, y al regoldar dice erutar, y a los regüeldoserutaciones; y cuando algunos no entienden estos términos, importa poco, que el uso los irá introduciendo con el tiempo, que con facilidad se entiendan, y esto es enriquecer la lengua, sobre quien tiene poder el vulgo y el uso.

Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha (2.ª parte, capítulo XLIII)

Imágenes: Real Academia Española (http://www.rae.es/)